Cada abrir los ojos
es un despertarse de Dios,
cada poner un pie fuera de la cama
un desperezarse el Señor,
y, en definitiva,
cada cosa que tú haces
no un tú haciendo tal cosa
sino el todo manifestando su unión.
Yo tengo una Madre que por sendas oscuras me ha guiado, y nunca, nunca, nunca, ha dejado que la oscuridad cubriera mi alma. Ha sido, es, la ...
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