martes, 21 de julio de 2026

Sin miedo, amigos. Amigas, sin temor.

 

Hoy, después de haberme acostado

con el teléfono junto a la almohada,

me he despertado con un número

marcado en la pantalla.

Decía el celular,

como si yo estuviera a punto de llamar:

seis, seis, seis…

Lo juro, que no es una invención.

Pero, la verdad,

no sé cómo interpretar

esta feliz circunstancia,

pues, más que creer en la llamada de la bestia,

hecha por mí, o recibida de ella,

tiendo a pensar

que yo mismo soy ella

y que estoy,

bajo toda condición,

destinado a someterla,

a educarla y acogerla…

Seis, seis, seis

-decía mi celular,

y yo leí-:

amor, amor, amor…

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