Yo, gracias a Dios,
toda mi vida he sido feliz,
pues, aun cuando me he hallado en
tribulación,
siempre he gozado de cierta paz
interior.
Lo que pasa es que, en este preciso
instante,
salgo de cuentas, ando de parto,
y no sé si voy a alumbrar a una
hembra o a un varón,
lo que sé, y eso me basta,
es que no he podido tener en el
mundo
mejor gestación por subrogación,
ya que yo lo he llevado en mi
vientre,
pero el padre y la madre no soy yo,
sino el Todo, el Único, el Infinito,
ese al que la historia le dio mil
nombres
y yo me conformo con nombrarle sin
nombrarle: Dios.
Es una verdadera suerte que hayas encontrado la manera de ser feliz No siempre se consigue.
ResponderEliminarEnhorabuena, Héctor