viernes, 17 de julio de 2026

Trascendencia de lo cotidiano

 Hay que agradecer,

no a Dios por cada cosa,

sino a cada cosa por ser Dios.

Porque todas las cosas existentes

son Dios brindándote

un servicio numerario,

y hasta la escobilla del váter merece

que tú ante ella te inclines.

No temas hacerlo, ¡con todo!,

porque no te estás volviendo loco,

simplemente estás logrando

ser a un tiempo

jinete y caballo con sus crines.

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