sábado, 18 de julio de 2026

Versonidina

 Uno de mis sitios preferidos, en mi pueblo, ahora en verano, sobre todo cuando salgo a pasear a una hora tan recia de calor, es un parque que hay junto a mi casa, rodeado de setos y árboles, con buena sombra y la compañía de múltiples aves, casi todas pequeñas, curiosas y de bello plumaje. La única cuestión disociativa es que al lado se encuentra una farmacia... Pero hasta esto lo doy por bueno solo con pensar que, Dios, en su infinita creación, me ha inspirado bajo un plátano de sombra la posibilidad de dar pie a un nuevo poemario. He escrito, llevado por esta feliz idea, seis o siete poemas, que más tarde pasaré a compartir con todos y todas. No lo hago ahora porque no deseo abrumaros con tanta insistente literatura. Pero sí os diré que el poemario se titulará, se titula ya, de hecho: Versonidina, farmacología gratuita. Y os dejaré una muestra del trabajo. Aquí va el poema número seis (o el cinco, que ahora no bien recuerdo):



Que los poemas curan

es una verdad como un templo,

que cura el arte, la cultura,

como buen medicamento con prospecto.

Solo que hay que aprender a leer

                                   su posología.

A saber, ¡vuélvase usted artista!

Tome así de la creación cuanto necesita,

y, una vez que se cure,

recuerde que no hay mal que cien años dure,

y que esta es la cuestión relativa

que más nos hace enfermar,

pues cuando se está en brazos de la poesía

todo es salud y felicidad.


1 comentario:

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