sábado, 18 de julio de 2026

Avispas

He puesto un plato con agua en mi ventana

para que sacien su sed los pobres pájaros.

Pero pájaros no vienen,

en la tarde ni en la mañana.

Las únicas que vienen a verme

son las avispas, pobres avispas.

Al principio me dije: ¿Avispas? ¡No! Que me pican.

Y a punto estuve de quitar el plato.

Pero ahora las miro, pobrecitas, con agrado,

y les digo: Tranquilas, que, si Dios quiere,

yo a vosotras nunca os falto.

1 comentario:

  1. Las avispas también son hijas de Dios.
    Tienen suerte de tenerte ahí, ja ja ja
    Un abrazo, Héctor.

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