No es mi misión
averiguar cuántos en el mundo me siguen.
Lo mío es la canción,
como el trino lo es del ruiseñor
o del árbol la rama
sobre la que los ruiseñores aniden.
Yo tengo una Madre que por sendas oscuras me ha guiado, y nunca, nunca, nunca, ha dejado que la oscuridad cubriera mi alma. Ha sido, es, la ...
A lo mejor te escuchan cantar más de los que piensas.
ResponderEliminarUn abrazo, Héctor.